Tiempo de ausencia, tiempos de crisis…

Este tiempo de ausencia ha sido tan largo que pareciera haber pasado toda una vida… Es como si hubiese despertado del letargo de un sueño confuso tras el que las piezas de mi realidad ya no encajan. Si fuese protagonista de algo, juraría estar transitando un cambio de libro dentro de mi propia saga.

Son tiempos difíciles, momentos convulsos de crisis después de que el destino sacudiese seguido los cimientos de mi existencia. Primero, con el milagro de mi hijo, más tarde con la tragedia de una de las más dolorosas pérdidas. Experiencias a la par de intensas desde los extremos opuestos. Maltrecho queda el feliz y recién parido cuerpo tras la sacudida de La Muerte. Casualidad o no, desde que mi padre falta también el mundo oculta su sonrisa tras una máscara.