Tiempo de ausencia, tiempos de crisis…

Este tiempo de ausencia ha sido tan largo que pareciera haber pasado toda una vida… Es como si hubiese despertado del letargo de un sueño confuso tras el que las piezas de mi realidad ya no encajan. Si fuese protagonista de algo, juraría estar transitando un cambio de libro dentro de mi propia saga.

Son tiempos difíciles, momentos convulsos de crisis después de que el destino sacudiese seguido los cimientos de mi existencia. Primero, con el milagro de mi hijo, más tarde con la tragedia de una de las más dolorosas pérdidas. Experiencias a la par de intensas desde los extremos opuestos. Maltrecho queda el feliz y recién parido cuerpo tras la sacudida de La Muerte. Casualidad o no, desde que mi padre falta también el mundo oculta su sonrisa tras una máscara.

El aliado

A los que de verdad les importas, se les nota en la forma. En la forma de mirarte, con la que expresan mucho más que simplemente verte. Se les nota en el tono de voz, más cálido de lo habitual y más reconfortante; en la frecuencia, en el número de veces que vienen a buscarte.

Los que de verdad se interesan por tí no pierden el tiempo excusando sus ausencias, están y lo demuestran: “¿Cómo estás?” “¿Cómo te sientes?”, “¿Has dormido?”, “¿Necesitas hablar?”, “Puedes contar conmigo”. Los auténticos aportan, buscan la forma de hacerte sentir protegido, de darte los abrazos que necesites, aunque no los hayas pedido.

Cuando, con su cara malvada, la enfermedad llega a un hogar, inunda cada rincón de  dolor y tristeza. Pero, en su crudeza, también nos enseña una cara bondadosa, aquella que nos recuerda que la vida es frágil. Que nos recuerda que estamos de paso, que debemos valorar cada minuto… Atesorar nuestras vidas y la de nuestros seres queridos… Vidas, que son como suspiros… que en cualquier momento pueden escapársenos de entre los dedos…

Como maestra de la existencia, también la enfermedad nos revela quiénes son los que de verdad nos quieren y se preocupan por nosotros. A veces, descubrimos con sorpresa que, en los momentos más duros, hay personas de siempre que se convierten en extraños y recién llegados que, junto a los que sabes que nunca te fallarán, se izan como aliados de toda y para toda la vida…

“El aliado sólo será aquél que, libremente y de corazón, te quiera y te elija, aquél digno de comprender la batalla, capaz de trascenderla, aquél con la fuerza suficiente para, por amor, conducirse en la tiniebla. Sólo será alguien con un espíritu poderoso, que esté preparado para sobrevolar contigo por encima de las circunstancias.”

Y para eso, como comprenderéis, no todo el mundo tiene el amor ni el valor suficiente.